La especial relación de nuestra
familia con los olivares y los aceites vírgenes extra, comienza
hace mucho tiempo. En 1780 se encuentran los primeros documentos
del Registro de Úbeda que avalan y confirman la propiedad
del campo y de los olivares. En esta tierra nuestro grupo cuenta
con olivos familiares que conforman una bella finca de regadío,
El Conde de Guadiana, de la que recogemos la aceituna con la que
preparamos y envasamos el aceite de oliva virgen extra de la más
alta calidad.
En aquellos tiempos nuestro tatarabuelo continuó con la tradición
familiar y el saber hacer, que ha viajado a través de generaciones
y que continúa todavía en nuestros días. En
Castillo de Canena controlamos todo el proceso: desde el minucioso
cultivo de los árboles, hasta el momento en el que el aceite
llega al punto de venta. Es este seguimiento el que nos diferencia.
Nuestros aceites vírgenes extra “Castillo de Canena”
recogen su nombre de nuestra casa familiar, un precioso castillo
del siglo XVI ubicado en Canena, Jaén.
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